Era el Conogol, allá en mi tierna infancia el helado industrial más deseado. Por las tardes, en el verano, un señor visitaba las calles del barrio en bicicleta vendiendo los preciados manjares de Frigor.
Sentado en el umbral o dentro de mi casa, aguardaba el sonido del silbato para salir corriendo en búsqueda del refrescante dulzor. No había para Conogol, pero no importaba, la espera siempre tenia recompensa de Torpedo.
El tiempo pasa y cada vez son más flacas las esperanzas, hoy las monedas sobran, ausentes están el umbral, la casa , el dulzor y ese niñito.
Existen dispares modalidades de contemplar el universo. Trataré de personalizarlo y oponerme un tanto a Hegel que contempla desde las alturas todo. Y es desde allí que todo lo ordena y omnipotente todo lo decide, absoluto, cual deidad.
Sabiéndome poca cosa, finito y limitado a esta pretenciosa forma humana, atento hasta el detalle de mis acciones y mis reacciones, voy tratando de extender mi campo de comprensión, arrimándome paulatinamente al gran misterio, que como enseña el catecismo es una luz muy fuerte, cuanto más cerca estamos de ella, más ciegos y menos claros nuestros saberes.
El caos me gobierna y lejos están de mí la lógica y la metafísica de este buen señor, hombre de principios; su palabra es siempre sobria y segura. Acomoda las piezas de su ajedrez(hechos y acontecimientos) sin apenas inquirirlos, pues se encuentran ya perfectamente catalogados desde su elevada posición.
No es inquina, me sale así, yo soy una pregunta que anda a los tumbos entre peones y alfiles y reinas y torres. Me deslizo demudado entre los vericuetos del existir y a diario trato de librarme del enmarañado conjunto cotidianeidades.
La lucha de Alfonso Quijano es mi lucha, y así, emprendo el repliegue hacia mi intimidad, taciturno.
Es la subjetividad verdad y realidad.
La universalidad en mí nace de la singularidad, y esto que digo no me convierte en algo mejor, ni en algo feliz, es lo que hay vio!
Pamplinas.
Mientras escribo estoy escuchando Messiah de Handel, (bajo la batuta de Bernstein: la filarmonica de NY), y se me ocurren reflexiones mas allá de lo particular de la obra(es un oratorio atípico, mas alemán que italiano, se estreno en un teatro y no en una iglesia, etc.).
El chango fue un artista global, nació en Alemania, vivió en Italia, en Francia y murió en Inglaterra. Y de todas sus patrias supo tomar algo: tiene el bel canto italiano, la seriedad francesa, la técnica y precisión alemanas y esa fuerza y musicalidad tan inglesa.
Fue un músico popular para su época y mas allá de las tareas que le encomendaban las distintas coronas, fue de los primeros en componer para la monada. Como todo artista que se precie tuvo sus vaivenes religiosos, sus cosillas con el amor y varios padecimientos corporales.
Sospecho que las obras, de todo tipo, no solo las estrictamente artísticas, son reacción, pregunta, ruego, esperanza más o menos disimulada, deseos de ser vistos, túmulos.
Estoy aquí
en el mundo
en un lugar del mundo
esperando
esperando.
Ven
o no vengas
yo
me estoy aquí
esperando.
Idea Vilariño
18.11.07
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4 comentarios:
me estoy esperando.
posmoderno?
y tan real, sea lo que sea que sea
gracias por el almuerzo dominguero, primera vez en mi vida casi!
Vicky.
Acabo de ver Citizen Kane por primera vez y me quede con la duda de si alguien lo habia escuchado efectivamente decir rosebud. Por consiguiente, acudí a esta inagotable fuente de..."muchas cosas" y el primer lugar a dnd me manda mi amigo google es a tu blog, una grata sorpresa cabe destacar,porque me gustaron las cosas que escribiste. En fin, seguí posteando porque te ganaste un lector.
es de esos que anuncia con bombos y platillos algo que no llega???
póngase las pilas..
bbb
para cuando el próximo post? me consta que te he brindado títulos...
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