Tal es el nombre del personaje del cuento El Inmortal de Borges, no es más que un alias de los tantos que a lo largo de la historia tuvo el judío errante.
Personaje místico-mitológico que según se sabe, corrió a Cristo de su puerta cuando este exhausto se detuvo a descansar con la cruz a cuestas. Cristo, muy poco divino le dijo: gracias por la onda, te vas a joder caminando hasta la mismísima parusia.
Resentido el señor!
Ojala que no lea esto nadie de la clerigalla!
Lo cierto es que hoy estaba escuchando Der Fliegende Holländer, y pensaba acerca de cómo todo se va relacionando, en el mundo de mis escuchas y mis lecturas al menos.
Wagner toma algo del judío errante, de hecho la opera trata de un marinero maldito condenado a navegar por siempre, con la gracia de bajar cada siete años del barco para buscar el amor. Seguramente no les importa si les cuento el final: lo encuentra y ella muere para salvarlo, para librarlo de la condena que implica no poder morir.
Otra vez la idea de la inmortalidad y de la muerte.
Termine de leer Suite Francesa de Nemirovsky y comencé a leer Lo que queda de Auschwitz, de Giorgio Agamben, allí Agamben habla de Primo Levi y de la necesidad de sobrevivir al campo de concentración, tenia que vivir para contar, necesitaba saber que seguía existiendo algo allí afuera. La idea del suicidio era cotidiana, pero Levi entendía que era cobarde y sencillo entregarse.
El judío y el marinero quieren morir, el judío vaga(algunos dicen que esta preso por tirar cheques sin fondos en el barrio de eleven), el marinero luego de ver morir a su amor disfruta de la agridulce sensación de que la vida, muy proterva, se le esta riendo en la cara.
Levi empieza a vagar también, no ya buscando la muerte, puesto que convivió con ella, vaga buscando vida, contando y mostrando sus heridas, a diferencia de Wagner no es la muerte la certeza interior de salvación, aun cuando el mundo le de de probar los mismos bizcochos agridulces que al marinero holandés. Hace como otro viejo hombre de mar, el de la balada de Coleridge, cuenta.
Vive para contar.
Claro que esta todo dicho y que nos repetimos constantemente, en algún sitio a alguien le debe causar gracia, somos la ratita de laboratorio que gira y gira en la ruedita.
Ilusos y pretensiosos pensamos que estas son cosas de la modernez.
Solo levanto palabras
esperando la indefectible caída
de este cuerpo.
Aldana Gaggero
31.10.07
29.10.07
No me pidan chistes!
No en esta primera entrada al menos!
En un mundo que vera colgar de una soga, como un deja vu siniestro a algún presidente de oriente al que pronto le cuetearan el país y sus niños y sus perros, todo por un barril de noventa dólares (el barbudo este tampoco es una dulzura, se sabe).
En un mundo que no mira hacia África. Que poco cool tanta hambruna, tanta mosca, tanto sida, campeones de rugby al menos señor Mandela!
En un país que será gobernado por una señora que coquetea con la menopausia y la bipolaridad, otra señora no “menos pausica” se erige como oposición y nos recuerda que comulga diariamente y se confiesa seguido.
El que escribe escruto algunos sitios en donde se sufrago, cada votante tenia un teléfono celular, en muchos casos no sabían como buscar su nombre en el padrón. Pero que lindos ringtones!
Bendita tierra.
La catástrofe ecológica ayuda a modificar algún concepto cioranesco: el hombre no puede desaparecer, debe desaparecer.
Somos una anomalía eviterna, la lucha constante de las antinomias. Lo finito y lo infinito, lo temporal y lo eterno.
Y no es la angustia lo que me abate, sino la desesperanza y es allí donde recojo el guante de Søren Aabye y me declaro caballero de la fe, de una fe sin dios ni amo, una fe personal y vital, una fe en minúscula si se quiere, que enfrenta la existencia y la elige, sospechando con certeza, que todo esta perdido.
Teratológico.
Seguramente soy mas gracioso en vivo, es cierto, no es este un espacio tan dicharachero, o si?
Quien puede tomarse en serio lo que ocurre, todo no es más que una broma exquisita.
Y aquí entran los libros y las músicas y las pelis y los vinos y todo aquello que hace tan soportable lo cotidiano.
En esta fe de cabotaje colocare en primer lugar al amor y al poema, que son la misma cosa.
No pidan demasiado, se me ha asignado un numen de barrio, bastante berreta, de poca monta.
Tirria destinada a dar comezón, a molestar. Tirria que cansa y produce sonrisas y lágrimas. Tirria condenada al olvido y esta bien que así sea.
El hombre se halla en algún lugar entre el ser y el no-ser, entre dos ficciones. E.M. Cioran
En un mundo que vera colgar de una soga, como un deja vu siniestro a algún presidente de oriente al que pronto le cuetearan el país y sus niños y sus perros, todo por un barril de noventa dólares (el barbudo este tampoco es una dulzura, se sabe).
En un mundo que no mira hacia África. Que poco cool tanta hambruna, tanta mosca, tanto sida, campeones de rugby al menos señor Mandela!
En un país que será gobernado por una señora que coquetea con la menopausia y la bipolaridad, otra señora no “menos pausica” se erige como oposición y nos recuerda que comulga diariamente y se confiesa seguido.
El que escribe escruto algunos sitios en donde se sufrago, cada votante tenia un teléfono celular, en muchos casos no sabían como buscar su nombre en el padrón. Pero que lindos ringtones!
Bendita tierra.
La catástrofe ecológica ayuda a modificar algún concepto cioranesco: el hombre no puede desaparecer, debe desaparecer.
Somos una anomalía eviterna, la lucha constante de las antinomias. Lo finito y lo infinito, lo temporal y lo eterno.
Y no es la angustia lo que me abate, sino la desesperanza y es allí donde recojo el guante de Søren Aabye y me declaro caballero de la fe, de una fe sin dios ni amo, una fe personal y vital, una fe en minúscula si se quiere, que enfrenta la existencia y la elige, sospechando con certeza, que todo esta perdido.
Teratológico.
Seguramente soy mas gracioso en vivo, es cierto, no es este un espacio tan dicharachero, o si?
Quien puede tomarse en serio lo que ocurre, todo no es más que una broma exquisita.
Y aquí entran los libros y las músicas y las pelis y los vinos y todo aquello que hace tan soportable lo cotidiano.
En esta fe de cabotaje colocare en primer lugar al amor y al poema, que son la misma cosa.
No pidan demasiado, se me ha asignado un numen de barrio, bastante berreta, de poca monta.
Tirria destinada a dar comezón, a molestar. Tirria que cansa y produce sonrisas y lágrimas. Tirria condenada al olvido y esta bien que así sea.
El hombre se halla en algún lugar entre el ser y el no-ser, entre dos ficciones. E.M. Cioran
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